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La elegante y esbelta torre de hierro,
símbolo de una ciudad y de una época,
se alza imponente ofreciendo una de las vista más
bellas de la ciudad de París. Obra del ingeniero
de origen alemán Gustave Eiffel, fue muy discutida
cuando se construyó en 1889 con motivo de la
conmemoración de los 100 años de la
Revolución Francesa. Con sus 324 metros
de altura, 24 de ellos los constituye la antena,
y sus 10.000 toneladas de peso, la torre Eiffel se puede
divisar desde casi cualquier punto del centro de París.
Numerosas son las curiosidades que envuelven la historia
de este singular monumento parisino, como por ejemplo
que el proyecto, antes de ser construido en París,
fue ofrecido por Eiffel a diversas
capitales europeas, entre ellas Barcelona.
Consta de 1662 escalones
y de 2,5 millones de remaches, la mitad
de los cuales fueron introducidos como elementos de
seguridad. La torre es pintada cada 5 años con
50 toneladas de pintura, se hace así con el fin
de evitar la corrosión del material. Como nota
curiosa decir que desde la primera planta el visitante
podrá votar el próximo color que quiere
para la torre. Los cimientos de la misma tienen una
profundidad de 30 metros. En cuanto a los datos
prácticos, el precio de la entrada individual
con ascensor para mayores de 12 años varía
de los 4,50 euros para subir a la primera planta hasta
los 11,50 euros que cuesta acceder a la última
planta. Para los más pequeños (menores
de 3 años no pagan entrada), el precio oscila
entre los 2,30 euros de la primera planta y los 6,30
euros de la planta superior. El ascenso por escaleras
a la última planta está cerrado, no obstante
es posible acceder a la primera y segunda
planta. El precio entonces es de 4 euros para mayores
de 25 años y de 3,10 euros para los que tengan
menos de dicha edad.
La venta de tickets
se efectúa en el momento de la visita para entrada
inmediata, por lo que es muy frecuente encontrar importantes
colas de acceso en las inmediaciones de la torre. El
pago se puede realizar con cheque bancario, en efectivo,
tarjetas de crédito o cheques de viajero.
Si el visitante lo solicita se le entregará un
recibo por la compra de la entrada. Es importante recalcar
el hecho de que no se permiten hacer reservas.
Por último decir que visitar
la torre Eiffel es visitar una parte de la historia
del siglo XX. Su construcción
fue desde el primer momento un triunfo de la razón
humana en una era en la que los avances científicos
y técnicos llevaban la voz cantante. La dama
de hierro, toneladas y toneladas de acero convertidos
en obra de arte, todo eso y mucho más es la Tour
Eiffel.
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