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El palacio de Versalles representa
gran parte de la historia francesa, y además
de ser una estructura arquitectónica de gran
valía, se convierte en uno de los símbolos
más importantes de la historia occidental. Versalles
es un edificio que se desempeñó como una
residencia real en siglos pasados. El Palacio está
ubicado en el municipio de Versalles, en Île-de-France.
Su construcción fue dispuesta por Luis
XIV Palacio de Versalles Luis XIV dejó
París y decidió construir Versalles, como
una pequeña ciudad alejada de los problemas.
Tendría varias etapas constructivas, marcadas
por las amantes de Luis XIV.
Con la idea de establecer un nuevo
sitio que conservara el aire aristocrático y
elitista de la tranquilidad privada, Luis XIV mandó
construir Versalles. Su gran tamaño se debe a
la necesidad de trasladar a la corte completa que, con
sus damas, sirvientes, cocineros y guardias contaría
alrededor de 20,000 personas. Versalles es el
símbolo por excelencia de los excesos
cometidos por la monarquía, del ocio, de la decadencia
moral, pero es también un sitio recargado
de belleza, de salas para usos específicos,
de tradición e historias palaciegas que no distinguen
entre la realidad y la leyenda.
Dentro de Versalles los lugares más
visitados son El Petit Trianon, sitio donde se refugiaba
Luis XVI antes de que la Revolución
terminara con su reinado; la Galería
des Glaces, en donde hermosos y amplios espejos
son el centro de atracción; los Grands
Apartements que fueron salones de estado en
donde se dieron cita numerosos nobles y militares, los
Petit Apartments que reflejan la vida más íntima
de la familia real y el impresionante Salon Apolo, que
Luis XIV dedicó al Dios del
sol y en el cual se ubicaba el trono del monarca galo.
La capilla y una pequeña sala oval de
Opera son también muy atractivas para
visitarlas. Entrar en Versalles es asomarse a un mundo
irreal para la mayor parte de los mortales que está
recargado de lujo, suntuosidad y belleza monárquica.
En la parte exterior, bañados
de luz y ofreciendo un espectáculo de color y
armonía geométrica se encuentran los famosos
Jardines de Versalles. Entrar a esta
zona es gratuito. Su recorrido puede ser agotador ya
que se trata de 100 hectáreas de jardín
diseñadas tan detalladamente que riman con el
suntuoso interior del Palacio. En el verano se organizan
espectáculos de luz y fuegos artificiales que
hacen aparecer a Versalles como el
palacio de un cuento de hadas. A pesar de ello, visitarlo
en el otoño ofrece el paisaje más puro
de este precioso jardín, con los colores ocres
y dorados de la temporada más nostálgica
del año, y el esplendor y la perfección
de los arbustos y ligustrinas que engrandecen el encanto
de los jardines.
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