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Toda gran ciudad que se precie cuenta
con un gran parque conocido alrededor del mundo. Igual
que en Nueva York está el Central Park, en Londres
el Hyde Park y en Madrid El Retiro, en París
el gran espacio natural que contrasta con la gigantesca
metrópolis es el Parque de la Bagatelle.
Construido en 1777 en 64 días en el llamado estilo
anglo-chino, propio del siglo XVIII
en el que nació, la reina María
Antonieta tuvo un papel relevante en su creación
—le apostó al conde de Artois, su propietario,
que no podía construir un palacio en dos meses—,
pero afortunadamente los disturbios de la Revolución
Francesa no causaron estragos irreparables
en el parque, y desde principios del siglo XX es el
ayuntamiento de París su propietario y responsable
de mantenimiento.
El parque está situado en el
bois de Bologne, el famoso bosque parisino de más
de 800 hectáreas, y paseando por sus más
de 240.000 metros cuadrados podremos
ver varios jardines temáticos, rosaledas —hay
más de 1.000 variedades distintas
de rosas—, diversos pabellones construidos en
el siglo XIX y que acogen constantes
colecciones, cascadas, grutas y puentes, además
de un sinfín de variedades de árboles.
En otras palabras, un placer que no deberíamos
perdernos si vamos de visita a la capital francesa.
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