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El río Sena es conocido a nivel
mundial al ser el río que atraviesa la ciudad
de París. Es en una de sus islas (isla de la
Cité) donde la ciudad tuvo sus inicios y es en
torno a ella y a la ribera que la ciudad se ha desarrollado
a través de los siglos. Varios de los más
importantes edificios y monumentos de la ciudad se pueden
apreciar paseando por el río. Tal es el caso
de la torre Eiffel, el Museo del Louvre, la Défense,
la Catedral Notre Dame de París, o la
Biblioteca François Mitterrand.
Pero además de la relevancia histórica,
geográfica y turística, el Sena siempre
fue un ideal del romanticismo y la contemplación,
un caudal para recorrer una de las ciudades más
nostálgicas y fascinantes que existen en este
mundo.
El gran río parisino ofrece
un bello escenario desde su cauce. Recorrer sus canales
permite contemplar una panorámica distinta de
la ciudad, tener un nuevo enfoque, lejos del bullicio
y los atascos. Existen distintas propuestas para navegar
por sus aguas. Los populares Bateaux mouches surcan
el Sena entre el Pont de l’Alma
y Notre-Dame. Batobus circula por el río, con
paradas entre el Hôtel de Ville
y la Torre Eiffel. Vedettes du Pont Neuf navega desde
el Pont Neuf hasta la isla de Saint Louis. Todas estas
compañías ofrecen paseos de distinta duración;
algunas, almuerzo a bordo o cena con vistas
de París iluminado. También se
alquilan barcos para grupos. (Los cruceros funcionan
de marzo a noviembre.)
Otro de los grandes atractivos de recorrer
el cause de este hermoso río son los puentes
que se presentan en el recorrido brindando el encanto
que da vida al tópico del romanticismo. Existen
en París 35 puentes que cruzan el río
de los mas variados estilos, el mas antiguo el Pont
Neuf de 1607, que cruza a la Ile de la Cité,
uno de los lugares mas caros de París. Otros
puentes son El Carrousel pintado por Van Gogh, el
Pont Royal construido por Luis XIV
y que nos lleva a los Jardines de las tullerias,
El Pont de la Concorde, construido con piedras procedentes
de la destruida Bastilla. Cada puente
tiene su historia y cruzar bajo sus arcos en barco es
una preciosa experiencia.
El río se puede recorrer también
a pie, por sus orillas, encontrando entonces un fuerte
contraste entre la quietud de sus aguas por un lado,
y la agitación vehicular de las vías rápidas
que corren paralelas al río.
La mayor ventaja de hacer el recorrido a pie es que
de esta forma resulta posible acceder a sus puentes
en el sentido en que fueron construidos: como forma
de cruce hacia el lado opuesto.
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