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Dice un viejo proverbio, que un hombre
que se sienta cada día a tomar una bebida en
una cafetería nunca puede ser un desgraciado.
Lo cierto es que no es para menos, a París, entre
otras muchas cosas, se la podría definir como
a una de las capitales mundiales de los cafés
y los espacios emblemáticos donde
entablar tertulias hasta bien avanzada la tarde.
Tome un café y
un croasán en lo que supone uno de los actos
más tradicionales en París, en la ciudad
la bollería es espléndida, una de las
mejores del mundo, los pasteleros franceses
saben crear delicias que se saboren como auténticas
melodías para el paladar. El pan también
es otro de los productos estrellas, en Francia suele
ser gratuito cuando se sirve en restaurantes y en los
establecimientos tiene un precio bastante asequible.
Recuerde que en París se come
y se cena bastante pronto, hacia las 12 y las 19h respectivamente,
así que no vaya a desayunar a las 10 o 11 horas,
porque se encontrará con que los primeros franceses
acuden al mismo espacio pero para tomar la comida del
mediodía. El desayuno francés es algo
más moderado que el de otros países, cafés,
croassans, bollería, sea prudente,
la contemplación es un deporte popular
en París, vigile sus modales y cuide su vestimenta
pues el aspecto es norma fundamental.
En París existen muchos cafés
míticos de la Belle Époque, tome el famoso
chocolate caliente con unos bollos franceses, visite
el café Beaubourg, situado al
lado del Pompidou, mientras admira a los viandantes
cercanos tendrá música de fondo que le
transportará hacia la París romántica
siempre deseada.
Las terrazas parisinas son un buen
lugar desde el que observar a la humanidad, acérquese
a Les Deux Magots, un café de
los de más prestigio de toda la ciudad, durante
muchas décadas fue un punto de encuentro para
poetas, escritores e intelectuales que debatían
durante largas horas. Es en los cafés de París,
donde se gestaron muchos de los libros, la ciencia y
el conocimiento que ha marcado a la ciudad, también
fueron interesantes espacios de cultivo político
en el que muchos revolucionarios y rebeldes se reunieron
para trazar los futuros cauces del país.
Visite el café de la Paix, una
terraza muy estética, está situado en
la Plaza de la Ópera, también destacamos
Le Ciel de París, este último
local destaca por su originalidad pues está situado
en el piso 56 del edificio Tour de Montparnasse,
es uno de los cafes-restaurantes más altos de
toda Europa desde allí podrá contemplar
hermosas vistas panorámicas de una ciudad que
suele enamorar.
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