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La compañía aérea
ofrece descuentos, pero asume que perderá la
batalla.
Antes de entrar en servicio el TGV-Este,
que unirá París y Estrasburgo a partir
del 10 de junio, el tren de alta velocidad francés
y el avión ya se han enzarzado en una guerra
de precios. Air France, hasta ahora
dueña del 65% del tráfico entre las dos
ciudades, rebajará sus tarifas para intentar
competir con el tren, que a su vez ha iniciado una campaña
de billetes a 15 euros. Es este un caso de enorme interés
para España ante la próxima llegada del
AVE a Barcelona y, en consecuencia,
de un rival para el puente aéreo.
La operación puesta en marcha
por la SNCF --la compañía
pública de ferrocarriles-- tiene por objeto compensar
el rechazo que ha provocado el encarecimiento de las
tarifas de la nueva línea. El TGV cubrirá
los 488 km que separan la capital de Francia
de la sede del Parlamento Europeo en 2 horas y 20 minutos,
pero el billete simple (solo ida) de plena tarifa costará
63 euros. Eso supone algo más de 10 euros respecto
al tren actual --que cubre el trayecto en 4 horas y
que será sustituido por el TGV--, aunque se corresponde
con los precios del resto de la red de alta velocidad.
Hay que saber, no obstante, que el sistema de reservas
utilizado por la SNCF hace que los
precios sean mucho más económicos en función
de la antelación con la que se coge el billete
y las horas y días en que se realice el viaje.
REDUCCIÓN DE VUELOS
Para captar nueva clientela, la compañía
ha anunciado que pondrá a la venta 5.000 plazas
diarias a 15 euros el trayecto. La oferta se prolongará
hasta el 12 de agosto. Air France, por su parte, intenta
frenar la fuga de pasajeros en favor del tren ofreciendo
600 plazas diarias a 49 euros el vuelo Paris-Estrasburgo.
Pese a que cubre la distancia en 50 minutos, la compañía
aérea reconoce que se trata de una batalla perdida
y se prepara para reducir el número de vuelos.
De hecho, incluso las líneas
de TGV que se sitúan algo por
encima de las tres horas han batido al transporte aéreo.
Así que la conexión entre París
y la ciudad fronteriza con Alemania tiene todas las
de ganar para invertir el actual reparto del mercado.
Ese es el objetivo de la SNCF. Air France
calcula que la repercusión de la nueva conexión
ferroviaria le supondrá, este año, una
pérdida de unos 500.000 pasajeros.
La empresa pública de transporte
aéreo prevé una reducción del 50%
del tráfico actual, por lo que ya ha anunciado
que la conexión de Estrasburgo con el aeropuerto
de París-Orly pasará
de 12 a 8 vuelos diarios. De momento, se mantendrán
los cuatro vuelos diarios con el aeropuerto más
internacional de la capital, el Charles de Gaulle.
La dura competencia del tren en el
conjunto del tráfico interno ha supuesto un golpe
para Air France, que se tiene que conformar con el 19%
de la cuota de mercado. Cuando la distancia
en tren pasa a ser inferior a las dos horas, el avión
desaparece literalmente del mapa. Así, los vuelos
entre París y las otras dos grandes ciudades
por las que pasará el TGV Este,
Metz y Nancy, quedarán suprimidos. Ante esta
irreversible tendencia, el grupo Air France-KLM ha decidido
reconvertirse impulsando su oferta intercontinental
y poniendo en marcha su propia compañía
de bajo coste.
Fuente: El Periódico.com / E.Ross / 23/4/07
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